In La ciudad que no miramos

Por Julieta Gaztañaga, doctora en Antropología, profesora de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del CONICET. Estudiante de la escuela de lengua vasca de Buenos Aires Euskaltzaleak.

Es difícil explicar a un compatriota de qué se trata la cultura vasca. A diferencia de otros grupos sociales, colectivos migrantes, pueblos originarios e identidades más o menos difusas presentes en la confluencia exaltada y ocultada de nuestro país, la dificultad de conocer a los vascos estriba precisamente en su familiaridad y naturalizada presencia en nuestra propia historia nacional. Personajes como el vasco de la carretilla, figuras barriales como los lecheros y tantos miles de anónimos peones de campo se han entremezclado con apellidos de alcurnia indiana: grandes terratenientes, militares, políticos y miembros del clero. Y en el medio, aunque quizás no tanto, escritores, profesionales liberales, artistas, refugiados, exiliados, desaparecidos, revolucionarios. Nuestra identidad y la de ellos, la de los vascos argentinos y los argentinos vascos resulta de los mismos y emparentados actos de conocimiento que, al decir de Bourdieu (Le sens pratique, Paris, Minuit. 1980: 196) implican al mismo tiempo el desconocimiento (méconnaissance) y el reconocimiento (reconnaissance).

– Mi apellido es vasco, pero vasco-francés, no español.
– Ah sí, una vez viajé a Barcelona y no se entendía mucho el idioma.
– ¿Pero, cómo, los vascos no hablan catalán?

Quizás sea por esta familiaridad, por su arraigo profundo en nuestra memoria y en nuestros olvidos, que los estereotipos y las caricaturas aventajen a la sana costumbre de conocer para opinar y de preguntar para conversar:
Palabra de vasco, de tipos francos y honestos; gente cabezadura, cerrada, tosca; tipos parcos, duros, fuertes, poco dados a reírse; robustos amantes de su tierra y del buen comer; religiosos y tradicionales; violentos y separatistas; con los ojos demasiado cerca o la nariz demasiado larga; con alta incidencia de Rh negativo y baja del tipo B….
(Nótese que a diferencia del idioma vasco donde no hay género, en español el masculino es el género no marcado por defecto; por lo cual lo antedicho vale en parte también para neskak y emakumeak, las chicas y las mujeres).
Y claro, si “Ocho apellidos vascos” no nos pareció lo suficientemente divertida o no nos enconó lo suficiente es porque los estereotipos que la sostienen son españoles, no argentinos.

En nuestro país hay más hijos de vascos que en Euskal Herria. Se estima que el 10% de la población nacional tiene ancestros provenientes de esas tierras; ya sea de Hegoalde o el país vasco sur, en España, formado por la Comunidad Autónoma Vasca (Araba, Bizkaia y Gipuzkoa) y la Comunidad Foral de Navarra, y/o de Iparralde, al norte, dentro del departamento francés de los Pirineos Atlánticos donde se encuentran Behe Nafarroa, Lapurdi y Zuberoa.

Las casas vascas, las euskaletxeas

Si del alarde de las cifras se trata, también hay que mencionar que en estas latitudes está la mayor cantidad de euskaletxeas o casas vascas del mundo (entre 85 y 90 reconocidas por el gobierno vasco, distribuidas a lo largo y lo ancho del territorio argentino).
Las euskaletxeas son hijas del asociacionismo y el socorro mutuo, devenidos en centros culturales, sociales y deportivos. En ellas se socializa con parientes y amigos, se come y se bebe, se aprenden bailes y canciones, se juega al mus y a la pelota vasca, y se nutre el amor a la identidad vasca, a sus diacríticos como la bota, la txapela y el pañuelo, y se veneran símbolos como la ikurriña, el lauburu y el eguzki lore. La euskaletxea más antigua del mundo está en Buenos Aires: el Laurak Bat, fundado en 1877.

Euskaltzaleak, los aficionados a lo vasco

Euskaltzaleak nace en el año 1944 por iniciativa de un puñado de euskaldunes representantes de los 7 herrialdes vascos (territorios históricos o “provincias” de Euskal Herria) motivados por revitalizar el idioma perseguido en el viejo continente, debilitado en el nuevo y minorizado a fuerza de violencia centralizadora. Desde entonces y hasta hoy la misión de esta institución ha sido mantener, enseñar y difundir la lengua y la cultura vasca en la Argentina.

Euskaltzaleak es ante todo una euskaltegi, una escuela. Y si bien respeta las expresiones folclóricas de las casas vascas, se distingue, como su nombre lo indica, por el amor a lo euskaldun. Esto significa que el valor de lo vasco no pasa por la exclusividad del apellidismo ni por la teoría popular de la herencia (también conocida como ‘raza’). Tiene que ver, en cambio, con un compromiso, podríamos decir militante, con respecto a la euskaldunización, al aprendizaje del euskera como apertura a un mundo a ser habitado, compartido y abrazado con otros. Es por ello que integra a personas que se identifican como vascos argentinos y también a personas que sin ningún antepasado vasco se acercan por su interés por el euskera.

En Euskaltzaleak el euskera es mucho más que una lengua: su sentido humano es una forma política vivida inseparable del encuentro cotidiano y el trabajo mancomunado. Quizás su marca más contundente sea la manera en que cotidianamente habita la sensación de una casa, no como propiedad inmueble, sino como comunidad cuyos miembros le pertenecen. Una casa de puertas abiertas, plural, generosa desde el punto de vista de la diversidad sexual, del entendimiento del género, de las creencias y confesiones religiosas, del carácter eminentemente social de la equivalencia del trabajo y de las ideologías, opiniones y posturas políticas (de acá, como argentinos, y de allá, respecto del espectro independentista y nacionalista).
La asociación funcionó la mayor parte de su historia en otras casas que la albergaron (Laurak Bat, Centro Vasco Gure Echea, Eusketxe, editorial Ekin y Xeito Novo). Recién desde el año 2012 tiene un espacio propio ubicado en Bernardo de Irigoyen 826, en el barrio porteño de San Telmo. Allí, la oferta de cursos y actividades está íntegramente ligada al fomento del amor al euskera.
La modalidad de los cursos es variada: clases presenciales o semipresenciales, talleres de conversación o cursada a distancia mediante un programa online diseñado por las irakasles (las profesoras), al que se accede mediante el “Aula Virtual” del sitio web de Euskaltzaleak.
Los cursos de euskera ofrecen, además, un acercamiento a la cultura vasca, las tradiciones, las fiestas, la música, los lugares, los mitos y ritos, símbolos, deportes, centros turísticos y de peregrinación. Y esta inmersión en el mundo vasco se complementa con actividades artísticas y de difusión cultural: charlas y conferencias, talleres de cultura e instrumentos musicales (alboka, pandero, trikitixa, txalaparta), encuentros gastronómicos, ciclo de cine y exposiciones. Todas las actividades están abiertas a los socios, que también pueden tomar parte en los grupos de danza (para jóvenes y adultos) y del coro, que interpreta obras en euskera del repertorio tradicional vasco.

Euskaltzaleak es también un centro social convocante donde la diversidad del encuentro se celebra y festeja. A las tradicionales topaketas (donde se destacan los pintxos que con maestría preparan las sukaldaris) se han venido sumando en los últimos años los festejos callejeros como los trikipoteos, consistentes en ir de bar en bar cantando al ritmo de panderos y trikitilla por las callecitas de San Telmo. La euskaltegi también toma parte en festividades típicamente vascas como el “Aberri Eguna”, el “Día del Euskera”, “San Fermín”, la conmemoración del bombardeo de Gernika, la “Semana Vasca” y “Buenos Aires Celebra al País Vasco”. Y además de mantener una relación de amistad y colaboración con el Casal de Catalunya, la fundación gallega Xeito Novo y la colectividad escocesa, comparte espacios institucionales con otros colectivos culturales en eventos como el “Día del Inmigrante” y el “Patio Gastronómico de las Colectividades”.

No hay euskaldun que visite la Argentina y no quede ‘flipatuta’ al enterarse que las profes de Euskaltzaleak se han formado en el país (en el marco el programa Argentinan Euskaraz dentro del marco del proyecto Euskara Munduan, gestionados por HABE-Helduen Alfabetatze eta Berreuskalduntzerako Erakundea y FEVA). Muchos también se quedan sorprendidos al ver las marcas políticas y afectivas de sintonía fina que vincula a Euskaltzaleak con la Euskal Herria de hoy: campañas por el euskera, por el apoyo al Derecho a decidir el futuro estatus político del pueblo vasco, por la lucha contra la violencia sexista y la denuncia contra la política de dispersión carcelaria que sufren presos y presas por ser vascos, a través de intercambios epistolares y actividades de promoción de diálogos por la paz.

Aprender esta lengua tan familiar como exótica, única ergativa europea y adjetivada de maneras disímiles como primitiva (simple y rudimentaria), de origen incierto (preindoeuropea), artificial (ya que el euskera batua, unificado, fue creado en el siglo XX) es atravesar un portal y sus varios signos (la vivencia politizada, aislada, minorizada, negada). Euskaltzaleak ofrece su camino y su método para navegar este desafío hermosamente transformador.

Ongi Etorri, anima zaitezte! ¡Bienvenidxs, anímense!

Para más información http://euskaltzaleak.org.ar/

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