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Leonardo Nardini, Intendente de Malvinas Argentinas, uno de los principales dirigentes del peronismo a nivel provincial y nacional, recibió a Enclaveciudad en su despacho y compartió reflexiones sobre la realidad nacional en el marco de la actual crisis, su rol como intendente peronista (el más joven del conurbano bonaerense) en un distrito muy populoso y con muchas necesidades, y las posibilidades electorales del peronismo para el 2019.

 

-Después de más de dos años de gobierno de la Alianza Cambiemos, teniendo en cuenta la crisis económica-financiera y la perspectiva de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, ¿cómo estás viendo la realidad nacional?

 

Leonardo Nardini: –La realidad nacional es muy complicada, lo que está pasando no creíamos que iba a suceder tan rápido. Todos considerábamos que al tratarse de un gobierno cuyos integrantes vienen del sector privado iban a administrar mejor las finanzas que la política, pero resultó a la inversa. Efectivamente, el gobierno administró mejor la política que la parte financiera, la que termina creando una crisis generalizada. Al macrismo lo único que le interesa es la transferencia de recursos a los sectores más concentrados de la economía, sin apostar a la productividad. Lo que están haciendo es “bicicleta financiera” para que algunos terminen licuando las divisas, llevándose los dólares afuera. No apostaron a la productividad ni a la generación de empleos, tampoco a parar la inflación como habían dicho. Nosotros denunciamos su “mentira sistemática” y nos hablaban de que hacíamos “campaña del miedo” y lo que dijimos resultó cierto. Nos han mentido. Pero no a la clase dirigencial, a la gente que confió y los acompañó con el voto. Los han defraudado de manera estrepitosa. Les han dicho: “Quédense tranquilos, no van a perder ningún derecho”. Y los recortes que han hecho de diferentes políticas de Estado se ven. Y obviamente terminan afectando también a las clases que nosotros siempre hemos representado, que la están pasando muy mal. El tema de las tarifas es insólito. Decían que nosotros despilfarrábamos la plata del Estado en subsidiar esas tarifas que eran irrisorias. Hoy las tarifas crecieron más de un mil por ciento. A la gente hay que explicarle que la plata no se despilfarraba con los subsidios. Que, si en su momento pagaba una boleta de 200 pesos y hoy paga más de 1000, esos 800 pesos los ponía el Estado, para que a la gente le quedara dinero y pudiera gastarlo en alimentos, ropa, en sus necesidades. Atrás de cada producto hay un trabajador. Y no es que es sólo un trabajador, sino que es una familia que se sostiene en base a su salario. La gente prescinde de algunas cosas porque tiene que pagar las tarifas. Por otra parte, las empresas, en vez de seguir produciendo, lo que hacen es afectar a la parte más débil que siempre es el trabajador: suspenden, no dan horas extras y, en muchos casos, despiden.

Se rompió lo que era el consumo interno que era a lo que apostaba el modelo económico anterior. Y lamentablemente, esas cuestiones hay que explicárselas a la gente, uno a uno, porque sino, a través de los grandes medios concentrados de comunicación, queda como que siempre estamos discutiendo el pasado. Y no, discutimos el presente para poder tener un futuro mejor.

Tenemos que ver cómo reformulamos un proyecto para que la gente no la pase mal en un futuro breve y también a largo plazo. La verdad es que la toma indiscriminada de deuda que están haciendo hipoteca el futuro del país para las generaciones que vienen.

 

-¿Vos lo atribuís a la impericia del gobierno, a que tienen un programa de saqueo o a los límites propios de un paradigma neoliberal?

 

LN: -Creo que es un poco de las tres cosas. La impericia del gobierno: que nunca tuvo planificado qué iba a hacer, hicieron una campaña mediática para ganar las elecciones “vendiéndole humo” a la gente. Luego, los amigos del poder son parte de los que los ayudaron a llegar y entonces también tienen que hacer esa devolución de gentileza y la están haciendo con creces. Porque lo que han ganado esos sectores más pudientes no lo han ganado con ningún gobierno, desde hace muchísimo tiempo. Y obviamente, lo tercero también tiene muchísimo que ver: no les importa lo más mínimo el pueblo.

Nos señalaban con que teníamos “sobrecarga del Estado”, denunciaban “ñoquis” y hablaban de “grasa militante”. Decían que creábamos organismos estatales generando más déficit en el Estado nacional o provincial. Pero hoy tenemos veintitrés ministerios, y han inventado nuevas áreas que, en vez de modernizar, resultan “graciosas”. Pero siguen utilizando los medios de comunicación masivos para que los ayuden a transmitir esas mentiras.

No podemos negar que hay una crisis. Escuchamos a los funcionarios que dicen que “estamos mejor que hace dos años”. Sin embargo, en la calle no veo que la gente lo viva de ese modo. Y muchos que han confiado dándoles su voto de buena fe, que han elegido cambiar, ahora se dan cuenta que han retrocedido varios escalones. Todavía la gente, más allá del malestar, tiene cierta tolerancia. En la apertura de sesiones del año 2015, Cristina Fernández dijo que “dejaba un país cómodo para la gente”. No se trataba de la comodidad absoluta, pero lo que dejó le permitió a la gente tener cierta espalda para aguantar este cimbronazo que seguro se va a profundizar. El trabajador que se convirtió en clase media y le quedó el segundo auto, hoy lo tiene que vender porque no puede pagar ni el seguro ni la nafta, ni los peajes. O prescindir de las vacaciones como se iba antes, varias veces, y ahora se ve obligado a elegir sólo los fines de semana.  Con los ahorros que muchos pudieron juntar, hoy se van pagando los aumentos de tarifas. La política económica vertiginosa que viene llevando el gobierno en contra de esos sectores hace que muchos que han acompañado a Cambiemos, no se ven correspondidos en la confianza que dieron con su voto. Recuerdo que en las elecciones del 2015 los trabajadores nos decían “a ustedes no los voto porque nos sacan la plata del impuesto a las ganancias”. Con el macrismo no sólo pagan ese impuesto, además no tienen más horas extras o se ven obligados a aceptar peores condiciones de trabajo que imponen las empresas para poder conservar su puesto, cuando no son despedidos. Y el pasado fin de año, por primera vez, después de muchísimo tiempo, el aguinaldo pagó impuesto a las ganancias. Estas decisiones junto con la reforma previsional y el incremento de tarifas afectan a los sectores mayoritarios de la Argentina.  Por eso, más allá de los errores propios que todos podemos cometer porque somos seres humanos, estamos conformando un equipo para volver a gobernar la Nación y la provincia de Buenos Aires en el 2019 y brindarles las garantías necesarias para que tengan un futuro mejor.

 

-¿Qué implica ser un intendente peronista en este marco que relataste, estando a cargo de un municipio populoso, con necesidades, teniendo que discutir con el Estado nacional y provincial?

 

LN:Ser un intendente peronista con un gobierno provincial y nacional de diferente partido se hace difícil. Gobernamos con buena voluntad para articular políticas de Estado que beneficien a la gente que uno representa, quien nos votó y quien no lo hizo. Porque uno gobierna para los más de 360 mil habitantes. En mi caso, soy el intendente más joven del conurbano bonaerense y administro un distrito enorme, donde se concentra la mayor cantidad de las problemáticas.

Fijate las diferencias. Algunos eligen un camino como el que eligió mi predecesor, el intendente anterior que estuvo veinte años, desde la creación del distrito. Ha pasado por todos los partidos políticos, algo que es parte de las prácticas de lo que llamaban “los varones del Conurbano”, tal vez, de las más nocivas que ha tenido la política bonaerense y hoy forma parte de Cambiemos. Hay cuestiones que me causan una disyuntiva. Por ejemplo, cuando la gobernadora plantea que hay que luchar contra las mafias a mí me encantaría ayudar, más allá de mi lugar partidario, pero es muy difícil cuando no explica por qué ella tiene un mafioso al lado que ha gobernado no solamente este distrito, sino que ha transmitido ese modelo a diferentes lugares. Entonces es incoherente.

Por otro lado, hoy la política sanitaria de la provincia de Buenos Aires está sufriendo una crisis muy grave. Acá tenemos cercano el Hospital Regional de General Pacheco que es provincial y el Hospital Mercante de José C. Paz. No están funcionando como corresponde. Yo no agredo a la gobernadora a nivel personal, no me interesa y en vez de salir a marcar que están haciendo las cosas mal, ponemos todo a disposición porque en el medio hay personas. Al mismo tiempo espero que inviertan lo que tienen que invertir: más en salud, más en seguridad, más en diferentes políticas públicas. Porque cuando a la gente le roban -y en eso coincido con el ministro de seguridad de la provincia- no le preguntan de qué partido político es y a quién votó, entonces hay que construir entre todos. No echándonos la culpa. Muchas veces también tiene que ver la cuestión comunicacional. Cuando sucedió el lamentable asesinato del chofer en La Matanza toda la culpa era de la intendenta y en el medio hubo tres robos con muerte en un distrito que gobierna Cambiemos, pero la prensa no dijo nada. Ahora, ¿es culpa del intendente del distrito en que fueron asesinadas las tres personas? No. Como tampoco era culpa de la intendenta de La Matanza. ¿Es culpa del gobierno provincial? Yo creo que nos tenemos que arremangar todos juntos y trabajar espalda con espalda para sacar las cosas adelante. Y el día de mañana, cuando haya elecciones, la gente elegirá de acuerdo con lo que está viviendo, en base a lo que cree mejor para su familia, para la provincia de Buenos Aires y para la Argentina. Creo que los que somos más jóvenes en la política tenemos que aportarle eso a lo que va a venir, más allá del partido político al que pertenezcamos.

 

-Una última pregunta: más allá de los errores en las políticas de Cambiemos ¿qué imaginás que tendría que hacer el peronismo para volver al gobierno en el 2019?

 

LN: -Creo que Cristina (Fernández) tiene un rol fundamental en lo que es la construcción para el año 2019. En la provincia de Buenos Aires hubo un 37% que la votó, fue la candidata que más votos sacó de toda la oposición, la gente se ve representada con ella. Ese 37% sabemos que no votaría a Cambiemos. Si sumás los sectores peronistas que fueron por fuera de Unidad Ciudadana, por ejemplo, el Frente Justicialista que sacó el 5% y el Frente Renovador que obtuvo el 11%, llegás aproximadamente al 53%. Ojalá pudieran convivir primero los dirigentes y buscar una estrategia, conformar una mesa redonda y no rectangular, donde nadie se siente en la cabecera para marcar una jefatura. Y después que todos tengan la posibilidad de presentarse. Si ella va a ser candidata o no, es su decisión personal. La verdad es que siempre decimos que con el peronismo no alcanza, pero sin el peronismo no se puede. Bueno, con Cristina no alcanza, pero sin Cristina no se puede. Entonces, hay que hacerlo confluir de la mejor manera y más inteligente. Ella lo dijo en el acto del año pasado en Avellaneda: que iba a trabajar para que un compañero o compañera sea quien gane las próximas elecciones a Cambiemos. Creo que más que nada lo mira desde ese lugar, pero esto tendría que ser el resultado de una gran interna. O sea, de una PASO, esa herramienta que puso Néstor (Kirchner), allá por el 2009, para poder legitimar a las y los candidatos. Nosotros tenemos que llegar a la gente con un mensaje totalmente diferente y explicar qué es lo que vamos a hacer para adelante. Porque la gente no quiere una pelea de dirigentes, lo que quiere es un plan programático que le pueda modificar la vida cotidiana al que está sufriendo.

 

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