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FERIA DEL LIBRO

Es lunes 30 de abril, son las 16:15 y todavía faltan quince minutos para que abran las puertas de la sala Hernández, a un costado del pabellón rojo, pasando el predio central de La Rural. Atravesamos la manga de una nueva feria del libro repleta de gente. Los organizadores de la presentación de Pelota de papel 2 esperan con todo su equipo de editorial Planeta que se colme la sala que, con música de ambiente y pruebas de sonido y luces, aclimata con ansias los dos espacios que ocuparán todos los participantes de este superclásico hecho libro de cuentos, dirigido y planeado en segunda edición por Juanky Jurado y Ariel Scher.

Por fuera, hay gente sentada y otra haciendo una larga fila, mientras un hombre con un cuaderno araña en la mano espera la firma de los primeros escritores: “Faltan venir, ¿eh? Ya me firmaron Adrián Bianchi y Agustín Lucas”, exclama entusiasmado y agrega: “Ya entró Sebastián Domínguez”.

Después de la acreditación, esperamos en la sala, en una segunda fila permitida a la prensa. “La primera es para los familiares”, advierten desde el costado a modo de titulares. Las primeras selfies empiezan a rodar. “Te presento a un amigo y a los hijos”, los cruces del público de confianza arremeten los disparos del precalentamiento, antes del primer tiempo. Le piden a Adrián que se lleve el mate del escenario cuando se oye el grito de “jugaba de siete”.

Las quince sillas todavía están vacías. Se dan las y media y se empieza a ocupar toda la platea de lectores potenciales de Pelota de papel 2, con gran prólogo de Jorge Valdano, que están por ver: “un sueño compartido, un libro solidario, escrito por futbolistas, un libro que nos abraza”, dice el banner por detrás de la hilera que el plantel de periodistas ocupará en el primer tiempo para dejar luego a los dibujantes y, finalmente, dar ingreso y voz a los escritores cracks que saldrán juntos al escenario.

Primer tiempo

La editorial Grupo Planeta ideó un proyecto colectivo de cuentos escritos por futbolistas. Ahora están todos, dentro del escenario y por detrás de los paneles. Se empieza a engrosar el equipo del plantel de periodistas en este primer tiempo de presentación. Hay mucha expectativa por escuchar a algunos de los prologuistas que acompañaron la escritura de los cuentos. Una niña inquieta pregunta: “¿Qué? ¿Están los futbolistas?”, lo que hace soltar la risa a sus acompañantes. “¿Cuál es el colmo del frutero?”, pregunta otra. Todos esperan el comienzo después de haber pasado por los puestos del gran evento del libro de Buenos Aires, otros puestos y ejemplares.

Juanky Jurado, el productor de Pelota de papel 2, entra al escenario con el pañuelo verde en el brazo: “Era un desafío hacer un libro de cuentos. Hoy hay nuevas historias, algunas de fútbol y otras no”. Y aclara que acá “nadie gana un peso, está impulsado por los jugadores para hacer un libro solidario. Invirtieron tiempo y trabajo”.

Este proyecto ya tiene otra vuelta olímpica. Ezequiel Domínguez aclara su nobleza porque intenta motivar, poner a las personas en un lugar distinto. Contar lo que les pasó es lo que se viene en este momento, más allá del fútbol y más acá de la escritura, “escribir libera”, se escuchará más adelante. Unos a otros se fueron convenciendo y porque además Juanky seguía recibiendo en su casilla más y más cuentos. “El uno no alcanzaba”, acepta con orgullo. “En este sueño lo que intentamos es llegar a los chicos, que después de una hora de tablet puedan accionar distinto”.

Al paso, pero con intención, a Agustín Lucas le ofrecen el micrófono. Se para y ubica el proyecto así: “Tuvimos la convicción de romper cosas y así aparecieron los cuentos solos. No es tan solo un libro, ahora empieza a girar en villas, en escuelas, en cárceles y hospitales”. El profesor de periodistas y editor Ariel Scher hace reír a toda la sala y advierte que “es un detalle que sean futbolistas”, por estos cracks de escritores. “Lo mejor que tiene es que es una aventura colectiva, la literatura y el fútbol, hacer la vida con otros y otras”.

Ángela Llerena abre los testimonios de los prologuistas y cuenta que cuando conoce a un futbolista le recomienda escribir y leer fútbol. A ella “le tocó” Mónica Santino, ex futbolista y directora técnica en la Villa 31. “Mónica me enseñó el derecho a jugar, a divertirme”. En tanto, Paula Rodríguez cuenta que prologó a Evelina Cabrera, jugadora de “muchos terrenos”.

Es claro que en esta cancha hicieron lo suyo las letras de Roberto Fontanarrosa y de Osvaldo Soriano. Aldo Pedro Poy en un gesto festeja el mismo sentimiento: “¿Qué hace un hincha durante toda la semana si no es prepararse para ir a la cancha el domingo?”, a la vez que se escucha al público festejar esta nueva palomita. Sigue el prologuista del Puma Schigliotti, Luciano Olivera: “Escribió un cuento sobre la resiliencia. Cómo aguantó hasta volver a triunfar”. Quien trabajó con Gonzalo Bettini (Javi) cuenta que el defensor escribió sobre el destino, “cómo tomó decisiones que torcieron lo previsto”. Por su parte, Miguel Bossio leyó a Juan Pablo Sorín, flamante ex jugador de la selección nacional, ahora periodista deportivo y escritor de cuentos fantásticos.

Otros como Pablo Lisotto tuvieron el desafío de abrir el libro pie a pie con Fernando Gago. El tema de la lesión y el convencimiento son los nudos de la narración, a la vez que visitantes de Uruguay como Emiliano Alfaro dará su cuota del conflicto del regreso al país y a su cuadro materno, en su intimidad de pueblo de la niñez. Ingrid Beck no quiere espolear la narración con la que trabajó, pero rescata los valiosos cruces entre la tarea de la prologuista, el jugador y los dibujantes: “Un cóctel que sale buenísimo. El cuento de Bracamonte me encantó, me identifiqué mucho con el protagonista”.

Así se van pasando el micrófono uno a uno, saltando por los obstáculos como las heridas que pueden provocar los periodistas, el sentimiento de ser parte de la selección, el ser un crack o cuando “la zurda está en la pluma” de un movimiento cultural y vuelve al juego, al arte, dejando por detrás el espectáculo y el negocio.

Segundo tiempo

En un breve entretiempo, ya ingresan los artistas y el gran historietista Eduardo Maicas afirma que “este libro es de los jugadores de fútbol”. Un rato después, Juampi Sorín cuenta su amor por la escritura con su único deseo: “Poder trasladarle esto a los chicos, que pase por las pensiones, por las escuelas, por las prisiones”. Mónica Santino, aplaudida con fervor, admite la importancia de visibilizar a las mujeres en este campo. “El derecho al juego es una más de la larga lista que reclamamos. El deporte es nuestra identidad, nos da mucho orgullo jugar. El fútbol nos libera”. Sigue Sol Domínguez: “Es un orgullo que igualemos las pasiones, el fútbol y la literatura”. Es el toque al Puma, ahora, el que alerta sobre lo difícil que es escribir un cuento por primera vez, tan difícil como soportar el sufrimiento, en su caso, el retorno de China y el desembarco a la Argentina. Otro, toma la voz para afirmar que los futbolistas pueden escribir y que esto significa plantar una semilla a los chicos, “soñar y viajar”. Algunas voces hablan del orgullo de la resistencia, “que se puede visualizar en un texto” y el orgullo que se siente cuando se habla de un libro como experiencia transformadora.

Existe en este libro un mensaje político que refiere a toda la cultura del fútbol por su diversidad, sus distintas posiciones de la vida y las ilusiones que promete para su lectura. Malvinas, dictadura van a ir apareciendo en sus páginas como así también qué siente y piensa un jugador lleno de fantasías, como dice Agustín Lucas o Matías Carnival. La pelota rueda por la vergüenza y la primera división hacia todos los esfuerzos que no solo la cancha sino las letras provocan en todo emprendimiento. Gonzalo Bettini está confesando: “Con mi carrera mi objetivo era trascender, pero con este libro todos vamos a hacerlo”. Falta poco para la foto general, el tiempo corre y los sonidistas están por echarnos y apagar el micrófono, pero permiten un breve alargue de unos minutos para que el cierre marque el pitido final: “La tele atrapa, la literatura libera”.

Quienes tengan pasiones, pasen por este libro que podrán llevarlas a cabo, con pelota de papel y amor de letras.

Si querés ver más presentaciones de fútbol, este 5 de mayo a las 16, en el pabellón Azul, stand 224, se presentará Curiosidades Mundiales de Guillermo Knall. La semana próxima estará en el stand de Edhasa, Cábalas de fútbol, desde el 86 hasta hoy, de Ricardo Gotta.

 

 

 

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