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Por Gabriel Lerner, abogado especialista en Derechos del Niño. Ex Secretario Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. Miembro del Plenario del Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescente del GCBA por la Legislatura

La Asignación Universal por Hijo para la Protección Social (AUH) fue concebida -durante el primer gobierno de Cristina Kirchner- como una herramienta de acompañamiento a las familias más vulnerables y de promoción de acceso a derechos de millones de chicos y chicas pobres de nuestro país. La AUH desplegó originalmente sus potencialidades –con alta incidencia- en un marco de avances en materia de inclusión social y educativa y de creación de nuevos puestos de trabajo.

El gobierno de Macri dio un giro de 180 grados en las políticas económicas y sociales: achicamiento del PBI, deterioro del mercado interno, cierre de empresas, destrucción de puestos de trabajo –con particular gravedad en la industria-, precarización de políticas públicas básicas (educación, salud, protección social). Entre las herramientas más extendidas de protección social de la infancia (por transferencias dinerarias) podemos señalar que el número de AUH creció –lógicamente, con mayor desocupación- y alcanzaba en marzo de este año a 3.912.342 niños, niñas y adolescentes; que se redujeron las Asignaciones Familiares (AAFF) que perciben los trabajadores formalizados, llegando a 3.884.761[1] de pibes y pibas; y que se encuentran suspendidas las nuevas altas de pensiones por discapacidad. Esas herramientas sufrieron algunos cambios en sí mismas –todas perdieron capacidad adquisitiva con la muy elevada inflación- pero también cambió su función en el nuevo contexto: ya no acompañan procesos de inclusión social sino que se convirtieron en barrera, no siempre eficaz, para desacelerar procesos de empobrecimiento y exclusión social virulentos que tienen a los chicos y chicas como victimas privilegiadas.

Cuando le preguntan si está de acuerdo con la idea del “vamos a volver”, el candidato a Presidente de la Nación del Frente de Todos, Alberto Fernández, explica con perseverancia y serenidad que lo que él propone es “volver para ser mejores”[2].  Esa respuesta contiene, al menos, dos componentes: las cosas cambiaron para mal con el macrismo y afrontamos desafíos muy complejos, por un lado; por el otro, debemos mejorar lo que hicimos en los anteriores gobiernos peronistas o bien hacer aquellas cosas que no pudimos hacer o nos equivocamos al no hacerlas.

Desde esa perspectiva –“volver para ser mejores” si ganamos la batalla que lleve al campo nacional y popular al gobierno en diciembre- considero útil hacer algunos aportes en torno a la Asignación Universal por Hijo, su futura utilización en el próximo gobierno y algunos cambios que estimo necesarios para potenciarla y mejorarla. Planteo algunos problemas y debates y posibles soluciones.

  1. Se ha señalado que la AUH se depreció, que perdió valor en términos relativos. Eso es cierto, en particular a causa de la llamada reforma “previsional” de fines de 2017 -que perjudicó a jubilados pero también a 8 millones de pibes y pibas[3]– y el impacto de la inflación en la canasta de los sectores más humildes. En marzo Macri anuncio una suba del 46% del monto de la AUH pero ello tendrá poco incidencia en el valor en 2020[4] porque básicamente es un adelanto de los aumentos que tendrá en el transcurso de 2019. ¿Qué debemos hacer? Lo que ya anunció Alberto Fernández: dejar sin efecto la reforma “previsional”, recuperar el trimestre de actualización que esa reforma regresiva cercenó y fijar un mecanismo de actualización que favorezca a pibes, jubilados o pensionados respecto de la inflación[5]. Habrá allí un impacto positivo, mejorando sustancialmente el valor tanto de la AUH como de las AAFF, beneficiando a 8 millones de chicos y chicas.
  2. Por otra parte, algunos actores relevantes en el campo de la infancia señalan que hay niños, niñas y adolescentes que debieran acceder a la AUH por su situación social y legal y no tienen cobertura. Desconocemos cuantos son los que están en esa situación pero urge revertirla, en el contexto de la “Declaración de Emergencia en Niñez y Adolescencia” ya prevista en la Plataforma del Frente de Todos[6]. El nuevo gobierno, ni bien asuma, deberá hacer una convocatoria pública y masiva para facilitar la inclusión de pibes y pibas que están quedando afuera arbitrariamente. Ese desafío requiere trabajo territorial –gobiernos provinciales y municipales, entidades y organizaciones, junto al gobierno nacional llegando a los hogares- y desburocratización de trámites ante la ANSES.
  3. También conocemos –por experiencia militante en territorio y de trabajo en organismos de niñez- que hay adultos que cobran la AUH y no tienen a los niños y niñas (genuinos destinatarios de la AUH) a su cargo. Existe la posibilidad legal de cambiar al titular de la percepción pero muchos de las y los adultos que crían y cuidan a esas niñas y niños no lo saben. En la misma campaña que se plantea en el punto anterior debemos corregir esos desvíos, convocando a quienes tienen a su cargo el cuidado y la crianza para convertirlos en perceptores de la AUH mediante trámites sencillos. La prioridad debe estar en que sean las y los chicos los que disfruten de la asignación.
  4. Existe, además, un debate en torno a las condicionalidades, los requisitos de acreditación de educación y salud para cobrar la AUH. Se advierte desde actores relevantes que esas condicionalidades solo se emplean para castigar con descuentos o bajas a quienes no cumplen. Algunos proponen quitar las condicionalidades, propuesta con la que no acuerdo. Por una parte, esas exigencias en educación y salud dieron muy buenos resultados en materia de atención sanitaria e inclusión educativa. Por otra parte, hubo amplio apoyo social a las mismas y eso contribuyo a que la AUH tuviera gran receptividad política. Lo que sí debemos hacer es utilizar el dato de los incumplimientos para acercar el Estado a los hogares que no acreditan concurrencia a la escuela o a los controles sanitarios. El objetivo no debe ser la punición sino conocer qué sucede con esos pibes y pibas y, de ser necesario, restituir los derechos que estén siendo vulnerados. Ese empleo de las condicionalidades para restituir derechos –y no para castigar- demanda que la AUH no sea solo una política del gobierno nacional, sino que debe articularse con los gobiernos provinciales y municipales. En otras palabras, deben ponerse en marcha convenios entre los estados provinciales y el nacional para desarrollar una labor articulada entre las transferencias monetarias (que se hacen desde “nación”) y las intervenciones sociales de cercanía y comunitarias, que solo pueden hacerse por los gobiernos provinciales, articulados con los municipales y entidades y organizaciones de la sociedad.
  5. Para finalizar, sin que se agote el tema, considero que la normativa que regula la AUH (DNU 1602/09) podría mejorarse en algunos aspectos. La norma demanda que solo serán destinatarios niños y niñas de 5 a 17 años concurran a la educación pública. Deberíamos evaluar que se flexibilice esa exigencia admitiendo el acceso a la AUH a quienes concurren a los establecimientos de gestión privada de las cuotas más bajas. Entre esos niños y niñas hay muchos que pertenecen a los grupos más vulnerables y las actuales condiciones del país convocan a revisar la limitación legal planteada. Por otra parte, la misma norma limita la percepción de AUH hasta un máximo de 5 niños y/o niñas por grupo familiar. Razones de equidad convocan también a remover esa limitación.

La Declaración de Emergencia en Niñez y Adolescencia que propone el Frente de Todos puede ser una estrategia muy útil para salir en la búsqueda de pibes y pibas con hambre, con frio, fuera de la escuela. La Asignación Universal por Hijo ha sido una herramienta formidable de protección social, pero podemos mejorarla y potenciarla. Recuperar su valor, articular esa política nacional con las acciones provinciales y locales. incluir a quienes debieran tener cobertura y aun no la tienen.

Podemos y debemos “volver mejores” como dice Alberto Fernández.

 

[1] son datos oficiales tomados de https://www.anses.gob.ar/institucional/datos-abiertos

[2] https://www.telam.com.ar/notas/201906/371103-alberto-fernandez-misiones.html

[3] https://www.pagina12.com.ar/86106-castigo-a-millones-de-chicos-y-chicas

[4] https://www.pagina12.com.ar/197403-un-aumento-que-no-se-sentira-en-el-bolsillo

[5] https://www.clarin.com/economia/economia/jubilaciones-alberto-fernandez-propone-modificar-actual-formula-movilidad_0_8kTb6OXnt.html

[6] https://drive.google.com/file/d/13bkXeQ3xP6Wbgjnx4MzLM_y3lFcGT-mi/view

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