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Estela Barnes de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, se refiere en esta entrevista a los 40 años de la búsqueda de nietas y nietos apropiados y a su encuentro con el Papa. Apunta a las políticas de Macri que afectan a los derechos más elementales y comparte su charla con Rodríguez Larreta por las obras de la Plaza en miras a la movilización y acto del 24 de marzo.

-En el 2017, se cumplieron 40 años de la Asociación y el año terminó con una gran noticia: larecuperación de la nieta 127. ¿Cuál es su balance de estas décadas de lucha por la restitución de las nietas y nietos apropiadxs?

Estela de Carlotto: -Es muy positivo por varias razones. Primero, supimos salir y afrontar el miedo, la soledad, los riesgos y juntarnos. Hoy no voy sola, sino con una persona que tiene el mismo dolor que yo, la misma búsqueda. Nos tocó salir a buscarlos en el mismo momento. Y, tener la consecuencia del amor propio de una madre, que es no dejar de moverse. La mayoría pudimos hacerlo y vivíamos más o menos cerca de las ciudades importantes. Formamos filiales, hicimos un trabajo grupal de acompañamiento y cada una ha dado lo que podía, lo quesabía. Y, no tener temor porque si se quiere, la desaparición y muerte de un hijo o una hija es lo peor. Entonces, lo peor ya lo teníamos. En todo caso, no es que una fuera tan ignorante de arriesgarse a morir, pero cuando a mí me quisieron matar, en el 2001, la prensa que vino a mi casa me preguntó si tenía miedo. Les dije que no, pero no por valiente sino porque lo peor ya lo habían hecho. Esas mismas balas que estaban en mi casa eran las que habían matado a mi hija. Son los mismos.

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PH Francisco Santos

-¿Cuáles fueron las estrategias en esa búsqueda?

 

EdC: -Supimos aprovechar los espacios que se iban abriendo de acuerdo a la comprensión, a la solidaridad. Lógicamente durante la dictadura, en el país, también nos movíamos tomando precauciones, cuidándonos, con estrategias de militancia aprendidas de nuestros propios hijos. También salimos mucho afuera del país a buscar la comprensión internacional: de Naciones Unidas, de la OEA, de Amnesty. Recorrimos países. Hemos andado por el mundo, y lo seguimos haciendo porque es necesario. Cuando vino la democracia, festejamos y sumamos a esta construcción democrática que estamos teniendo hace más de 30 años y que es la más larga de nuestra historia. Hay que valorarla con sus defectos y sus virtudes. Nosotras también dialogamos con todos los gobiernos, les pedimos. Hicieron, no hicieron, avanzaron, retrocedieron… Y ahora estamos atravesando yo creo que la peor época de esta historia contemporánea, con tantas decisiones injustas para los más desprotegidos y, sobre todo, para los Derechos Humanos: hablaron primero de curro en la campaña y después, directamente nos han dicho: “No tengo tiempo para recibirlos”. Estoy hablando del presidente Macri. Y, después, todo su equipo, que es lo mismo. Nos preocupa todo lo que están haciendo en contra de los que menos tienen, esto también es hablar de derechos humanos.  Nosotras nos aliamos y defendemos todo lo que es el derecho humano. No sólo a la vida sino también a vivir bien, a vivir dignamente. Era lo que querían nuestros hijos.

En la dictadura secuestraron, hicieron campos de concentración, ocultaron, nada era visible, todo era clandestino. Entonces cuando decíamos algo, nos respondían “no, mienten, no es cierto”, “sus hijos no están, se han ido”, “su hija nunca tuvo un bebé”. Tuvimos que ir demostrando todo. No dejamos de caminar nunca, a pesar de los distintos tiempos.

Con referencia a los nietos robados, en su mayoría nacidos en los campos de concentración, calculamos que cambiarle la identidad con la fecha de nacimiento, ponerle otro nombre y criarlo no sabemos dónde, era no encontrarlos. Ellos creían que nunca los encontraríamos. ¿Qué hicimos? Encontramos fórmulas para eso. La cosa mágica, si se quiere, porque la sangre fue fundamental para fundar un banco genético que es único en el mundo y que está permitiendo decir “sí, es el nieto de tal familia”. Eso es fabuloso. Y lo difícil que es encontrarlos. Porque ahora tienen 40 años, pueden vivir en cualquier lugar del mundo. Y los seguimos encontrando. Y no solamente en nuestro país. En Holanda, Estados Unidos, Paraguay, Uruguay, Chile. Ese es el balance positivo que tenemos: encontrar 127 nietos hasta ahora, que no es mucho. Faltan centenares todavía, pero hay que seguir. Cuando ya no estemos en este mundo seguirán los nietos. Ya tenemos el relevo, sabemos que hay que seguir con gente joven, y la formación de estos jóvenes ya está hecha como para que nos reemplacen.

 

Teniendo en cuenta que las Abuelas tienen esta diversidad de estrategias, ¿cuáles son las que se proyectan para el 2018 que recién comienza?

 

EdC: -No tenemos un proyecto definido por año. Sí, es fijo viajar al exterior y hacer las actividades fuera de la institución. Luego, el plan estratégico de la institución es día a día. Vemos qué pasa para ver qué hacer. Qué lugar se abre para entrar, qué puerta hay que abrir, con quién nos tenemos que comunicar, quién dice la verdad y quién miente, quién quiere que no existamos más y quién nos va a apoyar. Vamos caminando al compás de la historia del país, de la gente y del mundo, si se quiere. A partir de nuestras estrategias de visibilidad que, en general, son a través del equipo de prensa y difusión: hacemos muchas cosas visibles acá y en el mundo. Salimos al mundo a contar. No es que vamos a difamar a nuestro país, no es que nos gusta hablar mal de nuestro país, porque no hablamos mal de la gente. Sí, si tenemos que hablar mal de un gobierno, lo hacemos, porque es así y está probado, no es que vayamos a difamar a nadie. Es la verdad. Tratamos de decir: “Esto pasó, y sigue pasando, no hay que olvidar. Miren que nadie se salva de esto y cualquier país que se descuide le pasa”. Nosotros lo que queremos es que esto no vuelva a pasar. Si se pierde la memoria, sí se puede repetir.

La casa de las Abuelas tiene un movimiento permanente. Es de creatividad, de movimiento, de reuniones todos los martes a ver qué hicimos, adónde fuimos, qué resultado nos dio. Todo es inspiración. Tenemos equipos técnicos maravillosos, jurídicos, interdisciplinarios, de prensa y difusión, de investigación, de presentaciones espontáneas, psicólogos, genética. Yo digo que si hay un plan, un proyecto, la frase sería: “qué más podemos hacer”.

 

-Obtuvo un reconocimiento importante en Italia y compartió un encuentro con el Papa. ¿pudo hablar con él sobre la desclasificación de los archivos de la Iglesia que podrían echar luz sobre la restitución de la identidad de los nietos?

 

EdC: –El Papa nos recibió en un lugar maravilloso. Y sobre todo la cara del Papa, con esa bondad y esa sonrisa. Nos extendió los brazos. Otro Papa cuando lo quise tocar casi me corre la mano, y él viene y te da unos abrazos fraternales. Yo lo siento como un hermano menor. Me dio esa sensación cuando lo miré. Le vi la sonrisa y le dije: “Esa sonrisa no es para todos, ¿no?” ´¡No!´, me dice. Me da pena la pesadumbre que tiene este hombre. Vive activo, extremadamente. Y uno, a veces, lo ve caminar con agobio. Fue una reunión de cuarenta minutos, muy agradable. Por supuesto le planteamos el tema. De los archivos ya estamos hablando acá, con el obispo (Oscar) Ojea, que nos visitó, gentilmente. El Papa nos recomendó que habláramos con él de ese libro de bautismos que encontró otro obispo, de lo que nos enteramos por los medios, que lo queremos tener. Él dijo que es una réplica para tenerlo por si se perdía. Nos aconsejó que hablemos también con Ojea de este tema. Él dijo que contemos con la Iglesia para todo lo que tenga que responder. Dejamos una carta más explicativa, donde le especificamos las dificultades. Cómo fue, qué es lo que conseguimos, y qué dificultades hay en los procedimientos, que son muy lentos. Que hay que tener en cuenta que si alguien quiere ver un archivo del Vaticano tiene que hacer todo un proceso larguísimo, inalcanzable a veces.

 

Y hay algo que a mí me hizo bien. Yo le pregunté, “y yo, ¿qué más puedo hacer?”; y me dijo: “seguir haciendo lo que hace”. Entonces voy a seguir, con fuerza, desafiando todo lo que está pasando, hacerlo sanamente, sin agravios, sino con verdad en la mano, mirando a la cara. Si tenemos que decirle algo a alguien, decírselo mirándolo. Si nos alcanza la posibilidad de verlo, porque el que miente número 1 es el presidente. Y el resto son todos muy descarados. Están hundiendo el país. Es muy triste. El Papa lo sabe, está preocupado por el país.

Pero cuando hablamos de México se le cayeron lágrimas. En estos diez años últimos, más de 33 mil murieron, desaparecieron. Él se conmovió muchísimo. Fue una reunión muy cálida, linda. Lo vi como un hermano.

 

-¿Cómo será el próximo aniversario del golpe?, ¿en qué situación están hoy las políticas de Memoria, Verdad y Justicia?

 

EdC: -Hasta ahora tenemos garantizado que vamos a hacer lo mismo de todos los años, la concentración en Plaza de Mayo. Hablé con Larreta para decirle qué pasa con la plaza. Él me aseguró que hasta la pirámide va a estar habilitada. De la pirámide a la casa de Gobierno, no. Pero va a estar toda habilitada para que podamos hacer el acto ahí. Esperemos que cumpla porque Larreta no es Macri. Es del mismo palo, pero de todas formas no digo que me miente. Seguramente lo va a hacer. Me lo prometió, y si no cumple yo hablo a la prensa y digo la verdad. Tampoco tenemos nosotras edad ni sintonía para que nos esté mintiendo.

A la plaza vamos a ir, va a ser seguramente multitudinario. Toda manifestación de reclamo es un derecho constitucional y de los pactos internacionales que firmó el país. Deben respetarse las marchas pidiendo empleo, pidiendo respeto, pidiendo los derechos que corresponden a vivir mejor. También denunciar la represión que hay, la compra de balas, de armas en Israel. ¿Para qué, si no hay enemigos acá? El enemigo interno lo están volviendo a poner, como hicieron con la doctrina de seguridad nacional. Parece que son los mapuches por las tierras y los que piden y que se creyeron que podían vivir así con el gobierno anterior. Tener un plasma o una buena casa… “los negros” no se lo merecen, ¿no? Entonces es una discriminación muy grande, es un desprecio muy grande al pueblo. Mientras tanto tenemos que defendernos. Siempre la recomendación que hacemos es hacerlo en paz, nunca con violencia. La violencia la ponen ellos.  

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